Historia del llavero Drakomodo

 

     Lourdes Moreno, residente de la isla de Puerto Rico, decidió viajar al archipiélago indonesio atraída por su fascinación por los dragones de Komodo. Días antes de partir, Lourdes confrontó 3 dificultades serias, que tal vez pudieron haberla hecho desistir de este viaje. 

     Primero, reprobó su examen de grado, a pesar de haber pasado meses estudiando para el mismo; segundo, perdió su fuente de ingreso principal, quedando desamparada económicamente y; tercero, los árboles de cuyos frutos obtenía algún dinero extra fueron devastados por un terrible huracán. Aún así, Lourdes decidió realizar su sueño y partió rumbo a Indonesia.

     Tras 4 días de largas horas de viaje, finalmente llegó a su destino. Allí aprendió todo cuanto pudo del folkore y la cultura indonesa, ganándose así el respeto de los balineses y hasta el del propio dragón de Komodo. Para sorpresa de todos los presentes, Lourdes tocó al dragón sin ser atacada por el. De este encuentro maravilloso y el deseo de compartir esta experiencia con los demás es que surge el llavero Drakomodo. 

     A sólo 2 días para finalizar su estancia en Bali, a Lourdes le angustiaba no tener dinero suficiente para comprar suveniles para regalarles a sus familiares y amigos más cercanos. Al pasar por una tienda, vio unas pantallas de cuentas en forma de lagarto, que capturaron su atención. Las miró con detenimiento y encontró defectos en la forma y fue así como se decidió a crear su propia versión.

     Tomó en consideración no tan sólo la estética y el ensamblaje, sino que aplicó el conocimiento de numerología y rituales que en ese lugar aprendió. Cuando regresó a la isla del encanto sorprendió a sus allegados con el regalo que ella misma había confeccionado. 

     Todo aquel que recibió el presente experimentó los cambios favorables en su vida. Para empezar, su madre se sacó la lotería, su prima logró entrar a la universidad que tanto deseaba y hasta ella misma aprobó su examen y encontró un nuevo empleo. Estas vivencias y otras series de eventos que fueron ocurriendo, concientizaron a Lourdes de las propiedades que tenía su llavero. Descubrió que más que un simple detalle, era un amuleto de buena suerte.

     Ella, en su afán de compartir lo que bien consiguió, comenzó a hacerlo llegar a más personas, que le estamos agradecidos por la suerte que hoy gozamos. Tú decides si quieres experimentar esa dicha que tanto anhelas adquiriendo tu llavero Drakomodo personalizado.



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